Monumentos

753_315_puenteviejo_low.jpg

PUENTE VIEJO

En el siglo XVI, Valladolid estableció su principal red de comunicaciones hacia otras ciudades castellanas, incluida Segovia, que pasaba por Mojados. Se acentuaba la densidad de caminos, algunos principales como el que iba a Medina del Campo. Se reforzaron las comunicaciones hacia el sur, enlazando Arevalo con Madrid, y se levantaron numerosos puentes: Boecillo, Valdestillas, Olmedo...

En 1575, por mandato de Felipe II, fue levantado el Puente de Mojados por Juan de Nantes. Dicho puente tenía seis arcos con tajamares y espolones angulares bajos con capuchón.

Después de hundimientos y pleitos por su construcción, fué terminado en 1877 por Mariano Cubero.

753_316_fuentecano2_low.jpg

FUENTE DEL CAÑO

Junto al puente Viejo se encuentra esta hermosa fuente, cuyo manantial venía encauzado del pago de Navafría y nos daba un agua fresca y exquisita cuyos sobrantes vertían al río Cega, después al Duero y de éste al mar.

Hizo un gran servicio a la población apagando la sed de cuantos pasaban por ella camino de los paseos, de Valladolid o de Portillo. Así como la de los campesinos, que llenaban sus botijos antes de marchar al labrantío, y sirviendo su pilón como abrevadero para los animales.
También tuvo lavadero en el lado derecho del Caño, construido de forma rectangular de siete metros de largo por cinco de ancho, según nos informó Alejandro Sangrador, mojadense enamorado de su patria chica; uno de sus lados estaba al abrigo de una pared que protegía la conducción del agua que llegaba del manantial al Caño, y en su parte superior estaba rematado de grandes losas de piedra, cuya inclinación facilitaba el lavado de la ropa. Con el tiempo dejó de usarse pues las mujeres preferían lavar en el río, siendo presa de las malas hierbas que estancaban sus aguas, convirtiéndolo en un estanque maloliente ideal para habitarlo sapos y ranas.

753_323_sanjuan2_low.jpg

IGLESIA DE SAN JUAN

Estamos ante la joya monumental de Mojados por excelencia, que encuentra en el arte mudejar la expresión más depurada de su personalidad.

Levantada a finales del siglo XIII y durante el XIV de una sola nave en forma rectangular, muy esbelta, cubierta con bóveda de medio cañón apuntado reforzado con arcos fajones o lanceados apuntados encima de los contrafuertes -cuatro a cada lado- en los tres primeros tramos, donde a modo de capillas albergaba los retablos, pila bautismal y frescos hispanoflamencos, como los descubiertos recientemente en la última restauración.

El crucero presenta bóveda de arista, y el presbiterio, al que se accede por un arco de triunfo apuntado, se cubre con cañón y cuarto de esfera o bóveda de horno, siendo su ábside uno de los más elegantes del mudejar castellano a pesar de su sobriedad decorativa.

En su interior, hasta hace poco con paredes enjalbegadas, hoy nos muestra sin pudor la bella desnudez de su fábrica de ladrillo, siendo el color un valor determinante en la arquitectura mudejar y, en verdad, es la bicromía blanca-roja del mudejar su rasgo esencial. Dejando a un lado el tratamiento peregrino, de clara raíz islámica, de recubrir el ladrillo con una fina capa de yeso, otros autores apuntan que el interior de yesería servía para no favorecer la propagación de pestes (cólera), hecho que sucedió en varias épocas en Mojados, donde las autoridades sanitarias a través del Ayuntamiento adoptaban, entre otras, este tipo de medidas, recomendando a la población encalar todos los inmuebles y quemar aquellos enseres domésticos tocados por la cruel peste.

El campanario tiene dos campanas, una se fundió en 1772 según consta en el Archivo Diocesano de Segovia, y la pequeña en 1827, siendo ecónomo de ambas parroquias Domingo Ulloa y mayordomo de San Juan Agustín Valdés. En 1872, tras la unificación de las dos parroquias, siendo alcalde de Mojados Rogelio Alonso, solicita al obispo de Segovia el traslado de las campanas de San Juan a la de Santa María que tenía reloj para anunciar todos los actos públicos. Posteriormente sería el reloj de la Casa-Ayuntamiento quien se encargaría de estas funciones.

La acertada restauración de la iglesia de San Juan en 1994 hizo de este templo cristiano parada obligada para el amante del arte mudejar al recuperar su semblanza original mostrando todos sus valores artísticos, que permanecían ocultos bajo el yeso y el cemento, y formando, además, nuevos espacios como el atrio junto a la fachada (hastial) a los pies de la iglesia, al que hay que añadir el que existía en la puerta lateral del mediodía.

753_322_ntra_sra_luguillas_01.gif

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LUGUILLAS

Estilo barroco de fines del siglo XVII, que tras varias reformas se conserva perfectamente. La última fue en 1976 debido a la gran humedad y mal estado del tejado, con la que se adecentó la casa del santero y se eliminaron sus caballerizas.

Es de una nave entre contrafuertes que se cubre de cañón con lunetos, igual que los brazos del crucero, capilla mayor y cúpula váida en el crucero. Coro alto a los pies, por cuyo sotocoro se accede a la antigua casa del santero, donde están depositados algunos de los exvotos donados por los romeros, así como la imagen de San Antón con el marrano, procedente de su desaparecida ermita.

Las bóvedas del crucero y camerino de la Virgen están ornados con pinturas del siglo XVIII. Es de destacar la importancia de los camerinos en los santuarios: son pequeños edículos adosados a la cabecera, con un amplio ventanal por donde penetra la luz que ilumina la imagen titular desde atrás, habiéndose roto previamente el testero para hacer un trasparente. La intencionalidad -señala Zalama Rodríguez- es sorprender mediante efectos lumínicos provocando un cierto misterio y resaltando la figura de la imagen titular.

Es un espacio trascendental visible desde el exterior pero no siempre desde el interior, y en todos los casos de difícil y oculto acceso. Espadaña a los pies de dos cuerpos de piedra y ladrillo. Portada adintelada en el lado de la Epístola. Sus muros son de mampostería.

753_321_casaconsistorial_low.jpg

CASA CONSISTORIAL

Básicamente, es la fachada del Ayuntamiento lo más interesante de su arquitectura, coronada por la torrecilla con el reloj que anteriormente estuvo en la torre de la iglesia de Santamaría, cuyo traslado se realiza en el S.XIX debido a la secularización de la vida y la separación de los poderes civil y eclesiástico. En su interior albergaba la carnicería, abacería, cárcel, escuelas, viviendas del maestro, juzgado..., etc.

En la segunda mitad del siglo XIX se produce un auge económico en la provincia de Valladolid, llega el ferrocarril, se construyen nuevas carreteras que facilitarán las comunicaciones favoreciendo el despegue económico, edificando en ladrillo los nuevos ayuntamientos con escuelas de instrucción primaria, cuyas obras son competencia de los gobiernos civiles. En 1871 la delegación del señor gobernador entregó al alcalde de Mojados, Francisco Díaz, la cantidad de 20.000 reales, en oro y plata, para terminar las obras de las casas consistoriales, escuelas y cárceles. El Ayuntamiento fue reparado en 1876 por Demetrio Pérez y Eustaquio Capellán. La construcción del nuevo consistorio (año 1893) fue posible gracias al préstamo (15.000 pts.) del conde de Patilla al Ayuntamiento de Mojados. En este nuevo edificio se instala en el castillete o torrecilla la campana y reloj municipal, se construyen escuelas, se habilitan viviendas para el alguacil y maestros, calabozos, etc. Tenía tres entradas frontales, la central o principal nos conducía a las dependencias municipales y viviendas, y las laterales a las escuelas: la derecha para niñas y la izquierda para niños. Este edificio se incendió la tarde del 23 de marzo de 1956 tras una reciente restauración.

Con el siniestro el edificio quedó reducido a cenizas y tan sólo aguantaron sus muros, siendo reconstruido en 1957 por la Corporación presidida por César Casado Cubero con un presupuesto extraordinario de un millón de pesetas. El nuevo Consistorio tenía una única entrada frontal y dos en los costados para las escuelas de niñas; fue dotado de salón de actos, calabozo, oficinas, archivo, juzgado municipal, despacho, viviendas de maestros y alguacil, etc.

El edificio antiguo era más elegante y señorial que el actual. `El incendio se produjo -todavía nos lo recuerda Mariano Pelillo, el alguacil- a las dos de la tarde y duró hasta bien entrada la noche a pesar de las dos filas de hombres que traían agua del río con los calderos, dirigidos por el entonces cura párroco, Juan Martín. El archivo quedó intacto, pues hubo tiempo suficiente para sacarlo y llevarlo a la iglesia, aunque se quemó la maravillosa escribanía, realizada por el artífice mojadense Alejandro Vélez y que éste había regalado al Ayuntamiento`.

En la década de los ochenta se reformó totalmente el Ayuntamiento, Bajo la presidencia de Hipólito Cantalapiedra Miguel.

753_319_HISTORIAsantamaria_low.jpg

IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA ASUNCIÓN

Mudéjar del siglo XIV con reformas posteriores que finalizaron a mediados del siglo XV.

Tiene tres naves, estructura elegida para edificios de gran entidad, entre robustos pilares cilíndricos sobre los que se cargan grandes arcos de medio punto, salvo el triunfal que es apuntado. Cubierta de cañón en las naves, cañón apuntado con arcos fajones en la capilla mayor y cañón con lunetos en la sacristía. Coro alto, recubierto el sotocoro con bovedillas de yeso del siglo XVI. A los pies se abre una portada gótica de arquivoltas apuntadas, permaneciendo cegada una puerta lateral que mira a la plaza mayor que se llamaba puerta del Sol.

El ábside es lo más interesante del templo, revestido de yeso y con tres bandas superpuestas, las dos inferiores formadas por arquerías dobladas de medio punto sin guardar una alineación vertical, y la tercera por recuadros doblados, donde los alarifes trazaron por encima de las tres bandas una retícula.
Los muros del templo son de mampuesto cajeado por hiladas y verdugadas de ladrillo, en el muro de los pies se manifiestan elementos constructivos del siglo XVI con detalles decorativos mudéjares, manifestando la dualidad de su construcción.

La torre cuadrangular de dos cuerpos de piedra y ladrillo, que mira al mediodía, alberga cuatro campanas: una de 1764 siendo cura Antonio González Cortinas, otra de 1799, la tercera más grande data de 1833 siendo cura Miguel García Calonge, y la última de 1985 de la mano de Félix González, cura párroco que implantó el sistema eléctrico de volteo en el campanario de Santa María.

753_318_parque_chorrero_01.gif

PARQUE CHORRERO

Situado en la Avenida del Chorrero, esquina con la calle Francisco Mendizábal, destaca este espacio ajardinado, por su variedad floral y colorista.

Lugar de encuentro y reunión para jóvenes y mayores, con hermosas vistas al Río Cega.

753_317_casaconde2_low.jpg

CASA SOLARIEGA DEL CONDE DE PATILLA

Situada en la plaza de Santa María, es edificada a finales del siglo XV.

En 1582 la posee Pedro Ruiz de la Torre y Butrón, vecino de Burgos, y Petronila Ponce de León Rivera, su mujer, descendiente de Juan Ponce de León, colonizador de Puerto Rico y descubridor de Florida, por herencia que a ella le dejaron el comendador León y Beatriz Sarmiento, sus abuelos, a través de su madre, Isabel Sarmiento de León.
Pedro Ruiz otorga en 1603 la mitad de esta casa con sus corrales a Cristóbal Ponce de León, vecino de Burgos, amo de leche de Felipe II y caballero de la orden de Santiago.

En 1629 Pedro de Luna heredó la casa solariega de Isabel de Luna, su tía, viuda de Cristóbal Ponce de León. Pedro era clérigo e hijo de Alvaro de Luna y María Curiel, señores de Cornago, vendiendo por 500 ducados la casa, que contaba con palomar, conejera, huerta, corrales, lagar, bodega y cubamento, a Francisco Morales y Herrera, vecino de Mojados.